Políticos

Se ha hecho costumbre hablar de que existe una “clase política” y, de otro lado los “advenedizos” o su equivalente “outsiders” (la gente como usted o como yo) y, lo usual, es que unos se definan con doctrinas de izquierda, derecha y etcéteras. O sea que alguien de la “clase política” (a algún chef también le está permitido pontificar sobre algo que no es cocina con advertencias morales) tiene que adoptar una estructura, llamémosla “ideológica” la que usualmente se define con una o dos palabras (socialcristiano, comunista, etc.). Es un deber definirse.

Pero hay una trampa: una ideología trata de interpretar la realidad, pero ésta puede ser infinitamente más compleja de lo que puada abarcar una doctrina creada por un líder. A manera de ejemplo, la palabra nacionalismo puede ser (Mario Bunge: “Las Ciencias Sociales en Discusión”) defensivo o agresivo y de cinco tipos: territorial, biológico, económico, político, cultural o una combinación de dos o más de estos tipos básicos. Luego, si hacemos todas las combinaciones y sacamos cuentas, eso nos da 62 tipos de nacionalismo, pero si le agregamos los “conceptos” de derecha, centro, o izquierda, una aritmética sencilla nos dará 186 tipos de nacionalismo. Todo un ejercicio intelectual el tratar de definir qué clase de nacionalismo profesa alguien, con la sospecha de que habría que retirarse unos años de meditación a fin de descifrar el misterio.

Y, la otra condición para ser de la “clase política” (lo vemos a diario), es saber todo: Economía, Derecho, Biología, etc., etc., pues parecería ser un absurdo que alguien pueda decir “ese tema pertenece a la Arquitectura y no soy arquitecto”. Faltaba más.

En otras palabras –sin que nos hayamos dado cuenta- la “clase política” han superado en sabiduría a Einstein (Premio Nobel en Física 1921), pero es poco conocido que el genio tropezó cuando dijo “Dios no juega a los dados” a fin de negar la Mecánica Cuántica, mezclando la filosofía con la teología, es decir, retrocedió al Medioevo (en pensamiento). Ya Tomás de Aquino en su Suma Teológica, había sacado a la filosofía de la esclavitud de la teología al sostener que una viene de la razón y la otra de la fe. Y este fue el inicio para la germinación del conocimiento proveniente de la ciencia. En fin, como corolario, Niels Bohr (Premio Nobel de Física 1922) respondió: “Señor Einstein, ¡deje de decirle a Dios lo que debe hacer!”.

Y, entonces, nos asalta una duda: si Einstein se equivocó, ¿no lo harán las ideologías? Parecería no ser un todo un orgullo profesar una ideología.

Ideologías e Intereses

En gran medida, la Economía como ciencia social depende de algo siempre muy sutil y a menudo muy difícil: confianza. Es que “si pienso que piensas” y el otro “piensa que pienso lo que él piensa”, en el sentido de que se va a hacer “algo” (cualquiera que sea), tomamos nuestras medidas de precaución a ese “algo”. Eso se denomina interacción estratégica, tema muy estudiado y que ha dado ya varios premios Nobel (Arrow, Coase, Vickrey, Nash, etc.). Ya el premio Nobel de Economía 2005, Tom Schelling, en 1960 lo había postulado y demostrado como “punto focal”, a lo que definió como la suma de expectativas en alguna dirección o sentido.

Bajo este esquema de puntofocal, donde la mayoría piensa en qué vendrá, es que esas expectativas se traducen en acciones: esperar, adquirir o deshacerse. De paso, las “burbujas” (inmobiliarias, financieras, .com, etc.) tienen una explicación perfectamente racional dentro de su aparente irracionalidad.

Es entonces que tenemos a diferentes actores (jugadores en la terminología académica): los economistas (que están vistas sus divisiones, diferentes paradigmas y horrores frente a una u otra terminología); los medios (que viven de las noticias, preferiblemente terribles –que estalle la paz no es noticia-); los políticos (que hablan según lo que la audiencia quiera escuchar. He ahí un nuevo Homo Sapiens, el hombre eco); los agentes financieros (quienes más quienes menos, quieren seguir ganando dinero. Si es del Gobierno, ¿qué se le va a hacer pues?).

Y, finalmente, estamos nosotros, la gente, quienes contemplamos estupefactos que los diferentes jugadores -salvo excepciones- toman partido en una u otra dirección, según sus intereses (ideológicos, noticiosos, votos, dinero, etc.), y nos dejan a la deriva mientras es innegable que el tsunami de la mega recesión está en nuestras playas.

La balanza comercial del primer trimestre fue negativa (en rojo), signo de que habrán menos divisas para que el BCR salga a venderlas para mantener un tipo de cambio a todas luces artificial (insostenible en el mediano plazo pues, generalmente, los recursos son finitos), mientras “expertos” pontifican urbi et orbi que si baja el tipo de cambio bajarán las importaciones. Oiga ¿ante el último déficit trimestral de la balanza de pagos, no le parece de sentido común que eso sería conveniente?

Y eso es solo un botón. Disquisiciones bizantinas se les llamaba.

25 de Noviembre de 2006: ¿Una esquizofrenia?

Es innegable que hoy, para ser “políticamente correcto” se tiene que estar de acuerdo con los llamados derechos humanos (DDHH). Pero, todo en la vida tiene un contexto y, casi siempre, una historia. Es indiscutible que después de la segunda guerra mundial y sus horrores era necesario poner coto a la arbitrariedad perpetrada por los países vencidos en ella.

Pero la implementación de los DDHH en la mitad del planeta (por decir lo menos) fue letra muerta, empezando por la ex U.R.S.S. y sus satélites donde no existió derecho humano, tal como lo concibe la Carta firmada en 1948. Quien haya leído aunque sea someramente ese documento, podrá constatar que ello es cierto.

Es increíble hoy por hoy, que mucha gente del bloque no soviético, fundamentalmente de partidos con iniciales PC o PS (cualquiera hubiera sido –o sea actualmente- la terminación del acrónimo) haya apoyado a los regímenes del bloque soviético, los que no cumplían derechos básicos de la Carta. Es una paradoja. Pero toda paradoja no es otra cosa que una realidad mal entendida. Y es que suponemos que somos racionales, y no lo somos. Al menos no enteramente: anteponemos nuestros paradigmas, preconceptos e ideología a la realidad. Por ello es que hay una realidad “filtrada” dentro de nuestras mentes. Siempre. El problema está en que muchas veces, nuestro paradigma es que los demás tienen que pensar como nosotros… por la razón o por la fuerza. Siendo lo último muy grave.

Ser conciente de ello nos evitaría muchos problemas a la hora de interpretar la realidad, adaptando el discurso a ella (tal como lo hace la ciencia), en vez de adaptar la realidad al discurso (tal como lo hace la superchería) y, en no pocos casos, la ceguera puede llegar a ser tan desproporcionada que llega a tener un desapego total con la sociedad, hablando in abstracto de ella y evitando una verdadera interpretación de lo que ésta nos dice.

Todo peruano medianamente informado –no nos quedaba otro remedio después de 12 años de terror- sabía que las cárceles donde se alojaban los presos de Sendero Luminoso eran “territorios liberados” donde los senderistas se organizaban y, en un círculo vicioso, se autoalimentaban en su propia doctrina de odio y muerte. La teoría de que la cárcel es un vehículo para readaptarse a la sociedad no era cierta en este caso -tampoco lo es actualmente: los muertos recientes en Castro Castro y en Tacna lo demuestran-. Y el país vio en mayo de 1992, en vivo por TV, que dentro de las cárceles hubo resistencia a un traslado de presos, y que esa resistencia no fue a lo Gandhi. Fue violenta con armas de fabricación casera y de fuego, contrabandeadas vaya uno a saber porqué medios.

¿Qué tan cierto es ello? Pues simple: Durante los hechos del 6 al 9 de mayo de 1992 resultó muerto un policía a raíz de haber recibido el impacto de proyectiles de arma de fuego en la cabeza y el tórax, sin mencionar que también resultaron heridos 9 efectivos policiales. Ello es un hecho objetivo dado que esos policías tenían un nombre y familia. El dilema fundamental es responder a la pregunta ¿Esos policías causaron los muertos o fueron los senderistas amotinados? Si hay un asalto o un secuestro y dos policías más dos delincuentes son muertos ¿Cuántos muertos causó la Policía? Pues ninguno.

Simple. ¿Tan simple? No. Por la razón de que no estamos viendo la realidad con los mismos ojos y/o paradigmas, unos dirán (por las razones que sean) “pobres senderistas” y otros “pobres policías”. ¿Equivocados? Tampoco. El juez Cançado Trindade de la CIDH en sus “reflexiones personales” de su Voto Razonado (página 168 de la sentencia de la CIDH “Caso del penal Miguel Castro Castro vs. Perú, 25 de noviembre de 2006), afirma “Tiempo y Derecho unidos ponen fin a la impunidad, tornando la vida un privilegio nutrido por la paz de espíritu y la tranquilidad”. ¿Qué significa esto? ¿Tiempos procesales? ¿O que –según él- el Tiempo del Cosmos no es lo mismo que para loshumanos? Parece que hubiera leído al Premio Nobel de Economía 2002 Kahneman. Pero al revés.

Para esta Corte, no existió motín (hecho objetivo, primigenio, e insoslayable), pero nótese arriba que es versus Perú. Todo un detalle y toda una falta de urbanidad. ¿Por qué? Pues porque ello implica que todos los peruanos somos los responsables. Y no sólo nos obligan a pagar reparaciones, a la difusión de la sentencia sino, además, (son 24 ítems) a incluir los nombres de los senderistas fallecidos en el penal Castro Castro en el monumento “El Ojo que Llora”.

Al haberse allanado el Estado peruano, es decir reconocer culpa, y al no existir en el expediente la muerte de un policía y los heridos, esto hace que algunas personas digan “si no existe en el expediente, no existen esos hechos”. Eso es como decir, “si no está escrito que la Tierra se mueve alrededor del Sol, pues entonces está fija”. Ignorancia en un estado prístino. Además, es ignorar la realidad, y una Sentencia que ignora la realidad no conlleva justicia. Así de simple.

También hay otros que argumentan “el Estado tiene la obligación de custodiar a sus detenidos”. Eso es otra abstracción de la realidad por cuanto, siendo cierto, ignora contextos. Y las realidades tienen contextos específicos. Ignorarlos conlleva a inevitables conclusiones erróneas: Adaptar la realidad al discurso. De nuevo la superchería.

Las dos afirmaciones mencionadas arriba, hacen que uno crea que hemos vuelto al la época medieval en cuanto a pensamiento y decisiones. Toda realidad es dinámica y con contextos específicos: Herir a una persona por placer es diferente a hacerlo en defensa propia. El hecho objetivo es uno (la herida) pero es el contexto el que cuenta.

También se ha acusado mucho al juez Cançado Trindade. La sentencia de la CIDH está suscrita por cinco jueces y lo acordado es por unanimidad, es decir, que la esquizofrenia, en cuanto a pensamiento desorganizado (laxitud asociativa), es una realidad que, vía la CIDH, ha venido a querer imponerse entre nosotros.

Hay que entenderlos y, quizá, justificarlos. Pero lo que no se debe de hacer es obedecerlos. Seríamos culpables también de esquizofrenia, todo esto en aras de llamar a las cosas por su nombre. Una costumbre de la que nos estamos olvidando, lamentablemente.

El SNIP y los Proyectos de Inversión Pública: ¿Qué nos falta?

Es indudable que tiene que haber un Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) que armonice los diferentes proyectos nacionales, regionales y municipales. No tenerlo implicaría una superposición de esfuerzos y, en no menor medida, una falta de control en los proyectos, con los posibles excesos de gastos de cualquier índole.

Para aquellos que pregonan que es un Sistema que traba las inversiones, les tenemos que dar la razón pero, que sin dejar de tenerla, tendríamos que aducir que proyectos como el de Rehabilitación de la Carretera Emp. R1S (La Sierpe)-Chaparra- Quicacha, propuesto por Provias Departamental del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) a un costo de S/. 3,410,323, fue desestimado por la simple razón de que ya había sido aprobado y declarado viable el mismo proyecto, formulado por el Gobierno Regional de Arequipa por un monto de S/. 878,080 según fuente oficial del MEF. Sólo un botón de muestra de lo grave que puede llegar a ser el no tener el SNIP.

Pero, teniendo en claro que los proyectos de inversión son una herramienta para superar nuestras falencias materiales y humanas de nuestro difícil y complejo país, debemos preguntarnos ¿qué falta para que no tengamos inversiones duplicadas y con costos tan disímiles? O ¿Cómo es posible que se construya un “Monumento al Arbitro” en Tumbes donde la tasa de analfabetismo es de 22.3%, mayor que el 11.8% del promedio nacional?

Todo ello tendría sus raíces en una clara falta de prioridades de la comunidad por parte de las autoridades (o en demasiada imaginación) en cuanto a que las primeras prioridades van hacia la salud, educación e infraestructura, que son pilares esenciales para un desarrollo, lo que habla de una desinformación pobre (o muy mala) en ciertas autoridades.

Por otro lado, sin restarle importancia en lo más mínimo, está la cultura: el “Monumento al Arbitro” de Tumbes hubiera sido impensable en otras latitudes donde no sucedería algo así si los pobladores no están de acuerdo. Y ni qué decir donde hay un mayor acercamiento con la población mediante la filosofía de que un servidor público es sólo eso, un servidor (persona que sirve) con deseos de servir, no una autoridad personal proveniente de esa gran lotería llamada elecciones.

Pero dejando de lado aspectos culturales, hablamos también de una responsabilidad en el Estado, más aun si las cosas en el SNIP o la inversión pública son, por lo menos, complicadas y difíciles de comprender. Veamos:

La Resolución Directoral del SNIP N° 002-2007-EF/68.01, publicada en el diario oficial El Peruano con fecha 3 de marzo de 2007, sostiene en número 33 del Glosario de Términos que:
Sostenibilidad: Es la capacidad de un PIP (Proyecto de Inversión Pública. Agregado del autor) para mantener el nivel aceptable de flujo de beneficios netos, a través de su vida útil.

Y, en el número 32 del mismo Glosario dice que:

Vida Útil del Proyecto: Periodo durante el cual un proyecto de inversión pública es capaz de generar beneficios por encima de sus costos esperados.

Es decir, se define Sostenibilidad en función de un nivel de ingresos “aceptable” (cualquiera sea lo que esto signifique) a través de su vida útil; y se define como Vida Útil el periodo en el que el PIP genera beneficios netos. Es decir, define Sostenibilidad y Vida Útil en los mismos términos o, para ser más preciso, cada uno en función del otro. Toda una contradicción.

Debemos aclarar que la sostenibilidad de un proyecto está relacionada a sus costos iniciales y de desarrollo del mismo, pero vida útil del proyecto es otra cosa. Muchas veces no se sabe cuál será esta vida útil. Tenemos un claro ejemplo en el Walkman de Sony, concebido en 1979 y que hasta ahora, 28 años después, genera ingresos. Es decir, la sostenibilidad del proyecto Walkman fue de menos de un año y su vida útil es, a la fecha, de 28 años.

Pero lo que deberíamos hacer, también, es adoptar las fases que todo proyecto debe tener de acuerdo al PMI (Project Management Institute. Ver gráfico) que incluye dos fases de suma importancia: la de Control (presente en todo el proceso) y la de Cierre. Esta última nos permite hacer una recapitulación y ver qué falló y qué motivó que el proyecto (PIP en este caso) haya tenido éxito, por lo que su ejecución se vuelve indispensable. Con esto tendremos una base de datos a la cual podrán acceder las distintas instancias usuarias del SNIP para no repetir los errores de otros. Después de todo, inteligente es quien aprende de sus propios errores, y sabio quien aprende de los de los demás.

Pero, además, los conceptos vertidos sobre sostenibilidad y vida útil, implican una demanda decreciente o, como es usual, en forma de campana, lo cual es casi siempre cierto en el mundo comercial: todo producto tiene su ciclo de vida, como lo refleja el gráfico “Curva de demanda del Resultado del Proyecto” aquí graficado.

Ello está conceptualmente bien dentro del mundo comercial, pero cuando se hace una posta médica o una carretera, muchas veces la demanda es una variable incierta dado que no existe en forma previa y por tanto, su cálculo es -por definición- imprevisible si adoptamos cálculos de demanda basados sólo en herramientas de muestreo estadístico. En realidad, se pueden hacer aunque para ello es menester usar inferencia bayesiana y funciones de distribución probabilísticas. Herramientas abstrusas para muchos y difícil de entender a primera vista, por lo que no se puede adoptar en forma masiva.

De otro lado, a manera de ejemplo, la demanda puede ser creciente hasta estabilizarse en un tiempo dado -caso de una carretera- y continuar ad infinitum con lo cual el modelo de campana implícito en la nomenclatura del Glosario no sería el apropiado, pues ello sería aceptar que la vida útil del resultado del proyecto lo es también. Algo que nos da qué pensar. Por lo menos.